¡Un buen sistema de pensiones es posible!

¡Un buen sistema de pensiones es posible!

Una de mis permanentes preocupaciones tiene que ver con la reforma al sistema de administración de los fondos de pensiones de Chile, también conocidos como AFP’S.
Para comenzar.

¿Qué son las AFP?
Son instituciones financieras privadas encargadas de administrar las platas que los trabajadores depositan en ellas mensualmente para su pensión futura, cobrando una comisión por dicha administración y debiendo buscar la mayor rentabilidad posible para así incrementar dichos ahorros previsionales.


¿Cuál es el problema hoy con el sistema de AFP?
El porcentaje obligatorio de ahorro fue fijado en dictadura, al imponer el sistema, por debajo del mínimo razonable para garantizar una pensión digna, siendo toda la cotización de cargo del trabajador y no existiendo participación alguna ni del Estado ni de los empleadores.
Como dato:
Antiguamente, antes de las AFP’s, el ahorro era superior al 20% de la remuneración.
Y hoy en los países desarrollados la cifra promedia el 18%, lo que reafirma en el caso de Chile el déficit estructural del componente ahorro al ser sólo del 10%.
Lo anterior genera una precariedad total en el sistema al tener un ahorro tendiendo al mínimo, lo que repercute gravemente en la calidad de vida de nuestra tercera edad al generar pensiones de miseria.


¿Cómo solucionamos esto?
Hay quienes sostienen que lo mejor es un sistema de reparto. Otros defienden a ultranza la capitalización individual.
Personalmente, creo que es importante que los trabajadores tengan la posibilidad de elegir entre un sistema público y uno privado e, incluso, uno mixto como lo sería una AFP ESTATAL, de manera de legitimar un tema que es clave para La Paz social del pais, pero en cualquiera de ellos con cinco (5) reglas mínimas comunes que creo fundamentales:

1) Pensiones dignas mediante la obligatoriedad de garantizar el Estado una pensión base universal que a lo menos debe partir en el sueldo mínimo. Hoy tenemos pensiones que son un tercio de ello.

2) un sistema colaborativo mediante la contribución no sólo de los trabajadores al ahorro para la pensión futura, sino también del Estado y de los empleadores, de manera de garantizar un ahorro del doble del actual (10% a 20%), generando un salto cualitativo en las expectativas futuras con bases serias y reales de mejora de las tasas de reemplazo.

3) Posibilidades concretas de acceso y manejo anticipado de los fondos de aportación propia con finalidad inmobiliaria y garantía provisional, lo que estimularía el manejo eficiente de los recursos por el ente administrador, en cualquiera de sus versiones, potenciando la solución del sueño de la casa propia que es esencial para un verdadero “jubilado” futuro, en toda la rica expresión del léxico.

4) Comisiones de administración de doble componente: una base fija modelada por expertos tendiente a cubrir los costos ineludibles al funcionamiento del sistema en cualquier modalidad; y un componente variable en función de la rentabilidad de los fondos administrados, de manera que la búsqueda de la rentabilidad tenga estímulos reales y no sea más la comisión un garantizado a todo evento incluso en el caso de pérdidas.

5) Máxima transparencia del sistema en todas sus modalidades, lo que implica instalar la prohibición absoluta a la banca, sistema financiero en general, compañías aseguradoras, corredores de bolsa y otros de participar en la propiedad de los entes administradores del ahorro previsional, desintegrando el sistema, haciéndole más eficiente y reduciendo al máximo las posibilidades de manipulación y conflicto de intereses.
Instalado un sistema con estas características y mínimos comunes, la pregunta será qué modalidad de pensión puede ofrecernos. Hoy sólo puedes en esencia elegir el camino del retiro programado o preferir la renta vitalicia.
Nos leemos en una próxima columna para que tengas más elementos para una decisión realmente informada y puedas, también, contribuir a un debate necesario e imprescindible.
Un gran abrazo.